Él memorizaba en el tren las frases de la novela que tanto le gustaba a ella. No veía el momento de llegar a su casa y decirle cuanto la quería y lo mucho que la había echado de menos. Habían sido diez meses terribles en los que solo le consolaba mirar las fotos de su primer verano con ella. Bajó del tren nervioso y desorientado. Llegó a su casa, guiado mas por su corazón que por el mapa. Le gustaba darle sorpresas y decidió hacerse pasar por el cartero para entrar en su portal. En frente de su puerta sintió como su corazón intentaba salirse de su pecho y, temblando, toco a su timbre. En el rellano se podía escuchar la música que salida de su casa: She's just a small town girl, living in a lonely world. She took the midnight train going anywhere… Descalza y despeinada abrió la puerta y se lanzó a él. Había crecido en estos diez meses y el sol había comenzado a broncear su piel pálida. Pero seguía teniendo esos labios rosados que le invitaban a pasar tardes enteras entre besos y abrazos. Llevaba el vestido azul y las uñas pintadas de rosa. Su cintura estaba mas marcada de lo que recordaba. Pronto se le olvidó todo lo que había memorizado. No les dio tiempo a decirse nada porque entre besos y caricias el vestido azul pasó a adornar el suelo del salón y su camisa se desprendió de su cuerpo rápidamente.
Al fin y al cabo era el primer día de verano y sus padres no estaban en casa.
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25 de junio de 2010
12 de mayo de 2010
Sigue intentándolo, nena
Soñaba que se despertaba con él; en una habitación iluminada, con las sábanas desordenadas y encajada en sus brazos. Que a sus pies estaba Nueva York, o Buenos Aires (eso le daba lo mismo) y que él se la comía con los ojos.
Y entre tanto sueño se le pasó el tiempo y nunca supo en que ciudad le despertarían sus besos...
22 de abril de 2010
Tú.
Si te fijas bien te darás cuenta de que entre nosotros exite un pequeño telón de acero, claro que tú no sabes que son estas cosas ni me vas a dejar que te explique. Así que dejaré de soñar con los bailes (que nunca me concederás), con las palabras (que nunca me dirás), con los besos (que nunca me darás) y me centrare en tus acciones. Prefiero caerme, con todas mis fantasias. Romper mis ilusiones y abandonar mis quimeras. Dejar de lanzarte bombas. Y cuchillos. Lo prefiero, porque haga lo que haga tu no vas a responder a mis ataques. (de todas formas, por mucho que lo diga, sabes no lo voy a conseguir)
¿Te parece que cambiemos los roles del cuento?
El cuento es de Jorge Bucay.
¿Te parece que cambiemos los roles del cuento?
El cuento es de Jorge Bucay.
12 de abril de 2010
Y ahora que lo pienso...
Quizá no encuentre a mi pricipe azul por desechar todas esas cadenas de e-mails con maleficios que me mandaban, o por no invitar a todos mis amigos de tuenti ese evento que auguraba una vida sin amor a quien no lo pasara... Y pensar que a mi me ponía de mala leche llegar a casa y ver 25 mensajes en mi bandeja de entrada y que todos fueran de ese estilo (una que tenía la esperanza de encontrar EL mensaje)Alomejor eran ellos los que tenían razón... Supongo que me lo he buscado yo solita...
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amores imposibles,
cursiladas,
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